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La Isla de Ibiza

IBIZA ( UNA ISLA CON ADN FENICIO)
Más allá de sus paradisiacas playas y calas, uno de los grandes lujos de visitar Ibiza es que su pasado asalta al visitante a cada paso, evidenciando todas las culturas que dejaron en ella su huella.

En la más grande de las Pitiusas pervive el legado de una cultura, la fenicia, que colocó a Ibiza en el mapa del mundo antiguo, solo hay que aproximarse al gran yacimientoarqueológico de la Isla, PUIG DES MOLINS, la mayor y mejor conservada necrópolis púnico-fenicia del Mediterráneo occidental.

Los fenicios fundaron Ibusim en el año 654 a. de C., el motivo principal que les llevóa instalarse en Ibiza fue, ocupar un enclave estratégico en sus rutas navales por el Mediterráneo. Pero además contaba con un bien muy preciado en la Antigüedad: la sal,siendo, por lo tanto, el lugar ideal para establecer una colonia.

A mediados del siglo VII a. de C. nació en el actual enclave de Dalt Vila la primera ciudad del archipiélago balear, su emplazamiento elevado permitía una buena defensa ante los ataques foráneos y, además, disponía de un gran puerto y tenía un entorno cercano que era propicio para la explotación agrícola.

Hacia finales del siglo VI a. de C., con el inicio de la etapa cartaginesa, la ciudad, a la que llamaron Ebosim, comenzó a recibir población procedente de Cartago, que además ejercería una mayor influencia en las políticas y estrategias comerciales de Ibiza, convirtiéndola en un importante centro de comercio en el Mediterráneo. Siguiendo su modelo clásico de establecimiento urbano, los cartagineses instalaron su principal base en Puig de Vila, dominando la bahía, a cuyos pies se encontraba el puerto y todo lo que deriva de la actividad comercial (almacenes, atarazanas, mercados, etc.), así como una zona industrial donde estarían instalados, principalmente, los alfareros. La necrópolis se creó en otro cerro a sólo 500 metros al oeste, quedando la ciudad de los vivos separada de la de los muertos por un accidente geográfico, en este caso una vaguada natural que hoy corresponde a la calle Joan Xicó.

La necrópolis de Puig des Molins, cuyo nombre deriva de los molinos de viento que lo coronan desde el siglo XV, es la mayor y mejor conservada necrópolis fenicia y cartaginesa del Mediterráneo occidental. Ocupó en época fenicia (siglo VII a. de C.), entre 6.000 y 10.000 metros cuadrados en la parte baja de la ladera. Más tarde, en época cartaginesa (siglo VI hasta finales siglo I a. de C.) el cementerio se convirtió en una verdadera necrópolis, llegando a ocupar 5 hectáreas.

Aunque el porcentaje real no se conoce a ciencia cierta, por el momento se sabe que son unas 3.000 cámaras subterráneas o hipogeos las que se esconden bajo el suelo de Puig des Molins. Esta impresionante ciudad de muertos cuenta con superposiciones de tumbas y enterramientos, desde los funerales fenicios hasta los romanos, ya en la Antigüedad Tardía (siglos VI y VII d. de C.).

Además de la necrópolis se han encontrado otros restos como figuritas de exvotos a la diosa Tanit, que tuvo su templo en el NE de la isla, en la cueva de Es Culleram.

El aumento de la población ocasionó el desplazamiento de algunos pobladores al interior de la isla o a otras zonas de la costa, donde crearon pequeños asentamientos rurales. De algunos de éstos aún quedan vestigios, como es el caso de Ses Païsses de Cala d’Hort, un núcleo rural en el que se han encontrado abundantes evidencias de producción aceitera y vinícola.

Después vinieron las Guerras Púnicas, la decadencia de Cartago y el Imperio romano. Los habitantes de la isla no opusieron resistencia a Roma y la ciudad, que pasó a llamarse Ebusus, se convirtió en confederada de Roma.

Después de la caída del Imperio Romano, las Islas Baleares caen en manos de los vándalos a los que siguen bizantinos.

Debido a su estratégica situación geográfica, nuestra isla es ocupada por diversas razas y culturas a lo largo de su historia como lo fue por la islámica, que llegan a Ibiza a principios del siglo X y permanecerán en ella hasta la conquista por las tropas catalano-aragonesas el 8 de agosto de 1235. Los árabes cambiaron el nombre de Ebusus por el de Yebisah. Tal vez esta fue la época que más huellas ha dejado en agricultura, arquitectura y costumbres de la Ibiza actual.

En Dalt Vila, la historia sigue llevando de la mano al visitante por sus murallas de origen medieval, sobre cuyas bases se construyeron los muros renacentistas durante el reinado de Felipe II, que desde 1999 son Patrimonio de la Humanidad.

Debido a los ataques de los turcos y piratas, el rey Felipe II en el S.XVI, encarga la construcción de las murallas a Juan Bautista Calvi, que las proyecta con seis bualuartes de defensa de forma pentagonal. Pero a su muerte su sucesor Fratín las ampliará con un baluarte más. Para penetrar a intramuros posee cinco entradas, tres primitivas y dos abiertas recientemente.

El recinto amurallado renacentista es uno de los mayores tesoros de la isla, que junto al de La Valetta en Malta son únicos en el mundo. Entre esas murallas conserva baluartes y torres, callejones y plazas por donde pasearon cañones y soldados, y luego también artistas y creadores, viajeros y turistas, hippies y bohemios.

Extramuros, los barrios antiguos de Sa Peña y La Marina, hoy epicentro de gran parte del ocio nocturno, la restauración y el comercio ibiceno, son dos enclaves imprescindibles para decodificar el pasado ibicenco.

Las reducidas distancias entre localidades permiten al visitante vivir diferentes universos distantes apenas unos minutos unos de otros y visitar los cuatro municipios que, junto con Ibiza, conforman la isla: Santa Eulària des Riu, Sant Antoni de Portmany, San Josep de Sa Talaia y San Joan de Labritja. Toda la isla ofrece al visitante una dosis de algo inesperado que no se puede perder.

Ibiza (en catalán y oficialmente Eivissa) es una isla situada en el mar Mediterráneo y que forma parte de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, en España. Cuenta con una extensión de 572 km² y una población de 129.562 habitantes (INE 2009). Su longitud de costa es de 210 km, en donde se alternan pequeños peñascos. Las distancias máximas de la isla son de 41 kilómetros de norte a sur y 15 kilómetros de este a oeste.
Posee una morfología muy irregular formada por varias montañas de las cuales la más alta es Sa Talaia, situada en el municipio de San José con 475 metros de altitud.
La isla tiene gran fama en todo el mundo por sus fiestas y discotecas, que atraen a numerosos turistas. Entre los clubs más famosos se encuentran Space, Pacha, Privilege Ibiza, Amnesia, DC10, El Divino, Café del Mar o Es Paradis. La zona del puerto de Ibiza también atrae a muchos turistas por su vida nocturna.


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